martes, 1 de septiembre de 2020

¿Considera usted que puede haber un equilibrio entre el desarrollo económico y el respeto por el ambiente?

 


En el argot científico, durante el transcurrir del último siglo se ha ido modificando su comprensión sobre el planeta Tierra. Del concepto de un mundo dotado de un vasto y aparentemente infinito mar de recursos naturales aprovechables; en el nuevo milenio, se ha ido cambiando vertiginosamente al de un planeta cada vez más acosado por la sobreexplotación y el cambio climático.  Esto ha hecho que diversos grupos de ecologistas y ambientalistas desarrollen acciones cada vez más contundentes para mostrar a la sociedad actual la inminente necesidad de un cambio de políticas de uso y conservación de los recursos aún presentes en el planeta. La realidad expresa por los círculos intelectuales es que esta enorme aldea se está agotando a un ritmo tan acelerado, que las limitaciones de condiciones de vida serán cada vez más notorias de generación a generación.

En el marco de este panorama parece imposible un equilibrio entre el desarrollo económico y el respeto por el medio ambiente. No obstante, a la luz de la inteligencia humana aún existen posibilidades de establecer este urgente vínculo armonioso. Sin embargo, no es cuestión de leyes, ya que la sapiencia humana ha sabido escribir mucho pero aplicar poco; tampoco es una cuestión de dictámenes apocalípticos anticipados en libros religiosos, ya que está demostrado que el futuro es el fruto de las decisiones del presente; por último, hay quienes dicen que es una cuestión de autoridad, pero a causa de las luchas de poder  se ha destruido más de lo que se ha aprovechado. 

La solución a esta disparidad ha estado más cercana que lejos. Es una simple cuestión de cambio de actitud, un verdadero cambio de comportamiento humano que permita convivir y desarrollarse con lo justo y necesario. Basta con alejarse del deseo de consumismo para dar el primer a paso hacia una interpretación más sensible de la naturaleza. Es por esto que el ser humano no puede seguir existiendo en el marco de un modelo capitalista salvaje que engaña al individuo en la búsqueda de un "confort" insaciable. Se trata de construir pensando en los hijos, en los nietos, y en todas las generaciones que necesitarán un espacio digno para crecer y ante todo, ser felices.

martes, 4 de agosto de 2020

DIDÁCTICA DE LAS CIENCIAS

¡En mi infancia la materia de ciencias naturales era mi preferida! El profesor siempre nos llevaba a la huerta, cuidábamos las plantas, arreglábamos el jardín, estábamos pendientes de los animales... Toda clase comenzaba con una pregunta y siempre había una actividad práctica.

En La actualidad, desde mi quehacer como docente siempre procuro despertar el interés de mis estudiantes desde preguntas problematizadoras que fomenten el interés de los estudiantes. Creo que es una buena estrategia para ir más allá del aprendizaje de contenidos: Una verdadera conciencia ambiental.

miércoles, 29 de julio de 2020

¿Cuál es la visión de hombre y sociedad que desea para sus educandos y las futuras generaciones?

Hace poco, en una clase de universidad me plantearon la pregunta "¿Cuál es la visión de hombre y sociedad que desea para sus educandos y las futuras generaciones?" ante lo cual me propuse a escribir una breve respuesta que compartiré a continuación:

En el desarrollo de la historia humana se ha plasmado un proceso de evolución y transformación del propósito social de los individuos. En la actualidad la gente dispone de importantes recursos tecnológicos que favorecen las comunicaciones, el desarrollo económico y la globalización. Las personas viven más aprisa y la búsqueda del confort es un ideal que pone metas cada vez más inalcanzables . Pero todo este supuesto desarrollo también ha ocasionado que el ser humano actual pierda el horizonte de su origen biológico causando enormes afectaciones a la naturaleza a causa de su desaforado afán de consumismo. 

Es por esto, que mi ideal de sociedad se basa en comunidades sensibles con la Madre Tierra, capaces de vivir en armonía con la naturaleza, sin dejar de usar los recursos que el contexto natural nos brinda, pero sin llegar al termino de agotarlos o exterminarlos. Para que esta convivencia con el ambiente se logre es fundamental el rescate de los valores humanos; ya que sólo si hay principios éticos en las personas no se antepondrán los deseos de riqueza al respeto que se debe tener con el ambiente.

Teniendo en cuenta las actuales condiciones del planeta, es inminente empezar a generar estos cambios. Nosotros los docentes debemos aportar nuestro "granito de arena" en el proceso educativo. Al respecto, los modelos pedagógicos deben apuntar a una verdadera formación integral de los ciudadanos; siendo estos, individuos innovadores, analíticos, reflexivos, críticos, respetuosos de la justicia y fortalecidos en sus habilidades y destrezas para que tengan como base de su proyecto de vida el desarrollo del bienestar social en convivencia armónica con la naturaleza.